Una Familia En Oración
» La oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho.» (Sant. 5:16)
Los padres de familia deberían orar fervientemente con oraciones sinceras y llenas de fe levantando vallados alrededor de sus hijos para que Dios habite en ellos y que los ángeles los preserven del poder cruel de Satanás.
Es de suma importancia que cada familia se comprometa consigo misma a designar una hora para orar. A los padres le conviene reunir en derredor suyo a sus hijos antes del desayuno y agradecer al Padre Celestial por la protección provista durante la noche y a la misma vez pedirle ayuda y guianza por el día que se aproxima. De igual modo, se debería hacer una oración de agradecimiento durante la cena o antes de acostarse por todas las bendiciones que les fueron dadas durante el día.
El padre, la madre, o un líder debe presidir la reunión familiar y elegir un pasaje de las Escrituras que pueda comprenderse con facilidad y pasar un momento con Dios. Este será el momento más agradable del día y Dios bendice, protege y prospera una familia que le busca de corazón.
Abrahám, el amigo de Dios, vivió una vida de oración. Dondequiera que levantaba su casa el construía un altar de oración sobre el cual ofrecía sacrificios, mañana y noche y allí también adoraba al Dios vivo. Cuando él se iba, el altar permanecía, y todos sabían que por allí había pasado una familia que oraba a Dios.
Así es cómo el hogar cristiano debe ser: una luz en el mundo oscuro. La oración debe elevarse hacia Dios como el humo del incienso. En recompensa, la misericordia y las bendiciones divinas descenderán como el rocío matutino sobre los que las imploran y el Abrigo del Altísimo protegerá toda la familia.
“Con sabiduría se construye la casa, y con inteligencia se ponen sus cimientos “ (Proverbios 24:3)
