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Frank Almonte

Un proyecto universitario ahora es una herramienta esencial en la lucha contra el tráfico humano

Lo que inició como un proyecto universitario, ahora se ha convertido en una importante herramienta para la policía en la lucha contra el tráfico humano.

Muchas veces, los criminales usan tecnología para ocultar sus crímenes y cubrir sus pasos. Ahora, la industria tecnológica busca cambiar eso.

“Tienen limitaciones en sus recursos y este tipo de herramientas, toman lo que podía ser manualmente imposible, o requería cientos de horas, a unos segundos”, dice Cara Jones, co-fundadora Marinus Analytics.

Cara Jones ayudó a comenzar Marinus Analytics, una compañía con el programa pionero llamado “Traffic Jam”. Éste ayuda los investigadores a descubrir patrones de actividad criminal y de las víctimas.

“La meta era proveer tecnología sofisticada para que la policía pueda combatir tráfico humano, específicamente tráfico sexual”, indica Jones.

Traffic Jam comenzó aquí, en Carnagie Mellon University en Pensilvania, como un proyecto de graduación. Ahora transforma cómo las agencias policiales recogen y analizan evidencia, en sus esfuerzos por ayudar a víctimas del tráfico humano.

Traffic Jam nos ayuda a buscar una víctima potencial, identificar un enlace con otra víctima y así, identificar un sospechoso y tener un caso para trabajar”, precisa el comandante Richard Hoffman.

Los detectives del comandante Richard Hoffman usan el programa. Ahora, Rob Pereira está involucrado en un caso sobre un traficante que mueve mujeres dentro del país. Después de obtener una pista sobre una mujer acusada de prostitución en colorado, Pereira puso Traffic Jam a trabajar.

“Obtuve el reporte policial de Colorado y encontré el teléfono que se utilizó durante la investigación. En ese punto, puedo ir a Traffic Jam y revisar el número. Al revisarlo, veo que se usa ese número en gran parte del país. Puedo determinar dónde estaba ella, cuándo estuvo y luego, seguir los números e imágenes que se utilizan. Ya había conversado con varias víctimas en este caso y sabía muchas áreas donde el traficante iba. De modo que ahora corrobora la información que estaba recibiendo de otras mujeres porque este tipo va con ella a exactamente a los mismos lugares”, dice el detective Rob Pereira.

“Estos datos están disponibles públicamente y son muchos. Entonces hay una oportunidad para usar la inteligencia artificial más sofisticada para revisar estos datos y ayudar a la policía a identificar las víctimas”, precisa Jones.

Cuando se trata de identificar víctimas del tráfico sexual, es crucial ser eficiente y rápido.

“Porque a veces las personas estarán en la ciudad por tres días. Si uno no los localiza rápidamente para ver si son víctimas, interactuar con ellos, averiguar dónde están, quién más está asociado a ellos, vas a perder la única oportunidad para hacer contacto”, comenta Hoffman.

Esta sofisticada herramienta hace más que enlazar teléfonos y palabras claves con información en línea, también tiene reconocimiento facial.

«Traffic Jam extrae imágenes y, por lo tanto, no solo obtiene la imagen publicada hoy, sino que puede mirar históricamente otras imágenes relacionadas con el mismo número de teléfono, relacionadas con la misma imagen o similar», comenta Hoffman.

Aunque el diseño de Traffic Jam ataca específicamente el tráfico humano, puede guiar a los detectives a otros crímenes violentos.

“Si ve la epidemia de la heroína, asaltos, pandillas – si observamos la participación de las pandillas -el informe nacional de pandillas de 2013 identificó bandas que mueven el tráfico humano con fines de lucro – entonces, hay muchos crímenes interrelacionados en estos hoteles”, comenta Hoffman.

Hasta la fecha, Traffic Jam ha ayudado recuperar cientos de víctimas del tráfico humano. Una pequeña muestra de lo que puede suceder cuando las fuerzas del orden público y la industria tecnológica se unen.

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Frank Almonte

Su pastor personal
El pastor, Frank Almonte es un reconocido comunicador y productor de medios de comunicación cristianos de la ciudad de Nueva York, donde junto con su esposa Rosemary, han estado pastoreando el Centro Cristiano Adonai por más de veinticinco años. Es Doctor en Divinidades de la Universidad Cristiana Logos en Jacksonville, Florida y en Filosofía (PhD) de Texas University of Theology. Es también entrenador y mentor en The John Maxwell University. Su pasión por ensanchar el Reino de Dios lo ha motivado a escribir varios libros, entre ellos, Gobierno Apostólico y Riquezas de las Naciones.