Un corazón limpio
Un corazón limpio
camino al crecimiento espiritual
La Palabra de Dios nos dice en Mateo 5:8 que: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. ¿Se ha preguntado usted alguna vez, de dónde salen nuestros malos pensamientos, las malas actuaciones, y las rebeliones? Nuestro Señor Jesucristo hablando con sus discípulos les decía “Lo que sale del hombre, eso contamina al hombre, porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lujuria, la envidia, la calumnia, el orgullo y la insensatez. Todas estas maldades salen de dentro y contaminan al hombre.
Es bueno aclarar que cuando la Biblia habla de corazón, no se está refiriendo a ese músculo que está en el centro de nuestro pecho y que palpita sin cesar de día y de noche desde que estábamos en el vientre de nuestra madre hasta el día que dejamos de existir en este mundo. La Biblia se está refiriendo sencillamente al «alma», «al ser interior», al lugar donde se anidan las emociones, los pensamientos, lo mas profundo del ser; es lo que nos mueve tanto a usted como a mí a pensar, a actuar, a tomar decisiones y a obrar. Eso es el corazón del hombre espiritualmente hablando. Por consiguiente, someter nuestro corazón a una operación quirúrgica para quitar todas esas impurezas sería imposible a menos que el bisturí sea dirigido por el mejor de todos los cirujanos; el médico por excelencia – Jesucristo, el Hijo del Dios viviente. El es el único que puede limpiar tu corazón de toda maldad y de todo engaño.
El hombre no puede limpiar su corazón por si mismo debido a su naturaleza pecaminosa. La sociedad no puede cambiar al hombre. Esta se ha dado cuenta que el hombre siempre tiende a hacer el mal, pero a sabiendas, se ha propuesto buscar formas de lidiar con su conducta. Sin embargo, a causa de su incapacidad se ha visto forzada a aceptar ciertos comportamientos que salen del corazón del hombre. Vemos que el adulterio es aceptado como «aventuras», el rencor es tratado como una condición emocional, la avaricia como progreso, y la homosexualidad es aceptada como una conducta alterna.
Definitivamente, el hombre para mantener su corazón limpio necesita ser regenerado; necesita una transformación «interna» total que cambien sus acciones externas. El hombre está en necesidad de una regeneración total y completa. El Espíritu Santo, nuestro Paracleto, nuestro Ayudador, se encargará de ayudar al hombre que esté dispuesto a mantener su corazón limpio y así agradar a Dios. Por eso es indispensable que en todo tiempo le pidamos a Dios que escudriñe nuestro corazón, y que pruebe nuestros pensamientos para poder crecer y vivir una vida plena en el espíritu.
Guardemos nuestro corazón porque de el mana la vida
