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Frank Almonte

Sobre nuestra contaminación interna: «Mejor prevenir que tomar zumos verdes»

Miquel Porta, uno de los expertos mundiales en contaminación interna, nos enseña en este libro qué hacer para reducir los contaminantes en nuestro día a día. Porta es doctor en Medicina e investigador del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), y lleva más de 20 años investigando sobre contaminantes ambientales y sobre los efectos de estos sobre los procesos genéticos, clínicos, sociales y ambientales en el desarrollo del cáncer de páncreas.

Porta ahora acaba de plasmar toda su experiencia profesional en un libro titulado «Vive más y mejor. Reduciendo tóxicos y contaminates ambientales». Está escrito a modo de entrevista por la periodista Marta Espar, especialista en temas de Ciencia y de Salud, y en el cuentan que las enfermedades que queremos prevenir no ocurren de un día para otro, sino de una exposición prolongada a los tóxicos.

Pese a todo, este doctor no se define como una persona «quisquillosa», sino simplemente «responsable» y con un «compromiso personal con la vida y la familia». «Muchas veces las soluciones a problemas de contaminación no están en ninguna moda rara, ni en una fruta extravagante que tiene no sé qué nutrientes, sino en lo que han hecho nuestros abuelos toda la vida», defiende. Se refiere Porta a «hacer las cosas con cariño, a ir al mercado, a tomar alimentos de calidad y de proximidad, a intentar que los productos de limpieza y de aseo personal no contengan parabenos… y si no, a ponerte guantes y ventilar bien el hogar». «Soy un ciudadano muy normal», concluye.

En su obra nos invita a informarnos y a pensar en esa contaminación interna y externa con ánimo tranquilo y positivo. Pero la realidad es que estamos rodeados. Convivimos con ello a diario. Está en lo que comemos, respiramos y bebemos.

Sí, así es. Convivimos con ellos a diario. Están en los productos de consumo, a menudo útiles, que forman parte de nuestra vida diaria, prácticamente desde que nos levantamos, hasta que nos acostamos por la noche. En algunos juguetes de los niños, en los productos de limpieza, en los muebles, los ordenadores… Las principales vías de entrada en el organismo humano son los alimentos y sus envases, el aire y el agua.

Dice usted que hay momentos en la vida que son de mayor susceptibilidad a los efectos tóxicos. ¿Cuáles son?

Una es la etapa perinatal (antes y después del nacimiento). ¿Un consejo a futuro en este sentido? Si uno piensa tener niños, que no se compre un coche nuevo. El olor a coche nuevo, ese que nos hacía siempre tanta ilusión, es un derivado del plástico que es un disruptor endocrino. Es un mensaje de fundamento científico y práctico. Todos sabemos lo complicado que es tener hijos… Otra es la pubertad, y quizá las etapas perimenopáusicas (alrededor de la menopausia).

Se ha referido usted a que hay una relación clara entre contaminación e infertilidad.

Hay que tener en cuenta cuando hablamos de fertilidad entran en juego los valores y la situación económica personal, pero una parte importante de la infertilidad se debe a la carga de residuos de eftalatos que tenemos en el cuerpo. Los eftalatos no solo se utilizan en plásticos, también están en los juguetes, en la pintura, en los esmaltes de uñas… La primera vez que uno toma conciencia se queda encogido, pero es la verdad.

Usted propone que tomemos conciencia de que los contaminantes dificultan el desarrollo humano.

Sí. Algunos contaminantes dificultan el desarrollo humano. Por lado está claro que contaminantes que antes eran comunes, como el plomo, ya no son habituales, pero en cambio contaminantes como el mercurio, los policlorobifenilos (PCB), siguen siendo habituales y está demostrado que enlentecen el desarrollo psicomotor. De hecho fueron esos problemas de desarrollo psicomotor los que en su día llevaron a los pediatras norteamericanos a persuadir a la industria del automóvil y del petróleo a que no echaran plomo a la gasolina. Cuando el combustible llevaba plomo, las emisiones de los coches desprendían plomo, el aire de las ciudades tenía plomo, respirábamos plomo. Se podía detectar en dientes, en sangre, en orina… Actualmente menos del 6% de los fetos españoles tienen niveles altos de plomo en sangre; es decir, prácticamente no están contaminados con plomo, y en los últimos veinte años el descenso ha sido espectacular. Hace tan solo treinta años había 193 países que permitían el plomo, hoy solo quedan tres.

Cuando quedó claro que el plomo disminuía la inteligencia de la gente, los economistas calcularon que el beneficio de la mejora de la inteligencia atribuible a la descontaminación por plomo. Para los que tenemos unos principios humanísticos, está claro que la inteligencia no es solo cuestión de productividad y beneficios económicos, sino de goce de vida, de relaciones humanas, de potenciar el arte, la naturaleza… cuanto más inteligentes, más valores humanos. Con esto no estoy diciendo para nada que la inteligencia es cuestión de plomo, estoy diciendo que los valores de las familias son muy importantes. El desarrollo de un niño no es solo cuestión de inteligencia, es cuestión de valores. Depende del cariño que le den sus padres, la familia y la sociedad.

Algunas cosas sí que están a nuestro alcance. En concreto, ¿qué podemos hacer para intentar disminuir de los tóxicos dentro del hogar?

No hay que ver al producto como enemigo ni como amigo del alma. Si es necesario te pones guantes, no respiras hondo, tienes la casa abierta, ventilada…

¿Y en el aseo personal?

Sí, es aconsejable escoger jabones y geles lo más libres de ciertos compuestos como sea posible, cuando el bolsillo lo permita, puesto que algunos de los nuevos contaminates como los parabenos, tienen actividad disrupora endocrina, y se encuentran a menudo en productos de higiene corporal.

Todavía hay mucho excéptico.

Claro. Todo depende de tu propio compromiso y convicción. No soy nadie para convencer, cada uno tiene que encontrar sus propias razones, y tiene que hacer suyo el problema y, a su medida, encontrar sus posibles soluciones, aquellas que se pueden mantener en el tiempo. Insisto, en el libro cuento que las enfermedades que queremos prevenir no ocurren de un día para otro, sino que resultan de una exposición prolongada a los tóxicos. Es una moneda de dos caras. Si te expones un día al tóxico no te pasa nada, si quieres prevenir solo durante un dia, no sirve tampoco. Si tú decides utilizar productos de limpieza y alimentos no tóxicos, lo lógico es que lo hagas de una manera continuada. A veces las cosas cambian porque los gobiernos legislan, pero otras veces se transforman cuando las empresas ven que los ciudadanos están interesados. Lo digo porque a veces se plantea que la industria es muy mala, pero otras tantas veces es innovadora. La cuestión es no esperar a que se muevan los demás, es mejor prevenir que tomar zumos verdes. Merece la pena actuar.

Algunos consejos para protegernos de los contaminantes
«Podemos vivir muy bien, y pagar una «factura química» mucho menor, apunta Miquel Porta. Estos son algunos consejos muy sencillos de poner en práctica:

-Tratar de comer menos y de más calidad. Si se puede, comprar alimentos ecológicos con garantías.

-Lavar la ropa, la fruta y la verdura con sentido común.

-No calentar los alimentos en envases de plástico o latas porque los contaminantes migran al alimento con calor. Utilizar más los recipientes de vidrio.

-Evitar en lo posible champús, desodorantes, jabones, dentífricos y cosméticos que contengan ftalatos, parabenos o triclosan.

-No fumar.

-Apoyar las políticas que disminuyan la contaminación externa e interna en el trabajo y la ciudad, en lo que respiramos, bebemos y comemos.

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Frank Almonte

Su pastor personal
El pastor, Frank Almonte es un reconocido comunicador y productor de medios de comunicación cristianos de la ciudad de Nueva York, donde junto con su esposa Rosemary, han estado pastoreando el Centro Cristiano Adonai por más de veinticinco años. Es Doctor en Divinidades de la Universidad Cristiana Logos en Jacksonville, Florida y en Filosofía (PhD) de Texas University of Theology. Es también entrenador y mentor en The John Maxwell University. Su pasión por ensanchar el Reino de Dios lo ha motivado a escribir varios libros, entre ellos, Gobierno Apostólico y Riquezas de las Naciones.