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Frank Almonte

Los estimables beneficios de la convivencia intergeneracional

Los ojos, más bien la mirada, son el espejo del alma. Lo que recoge este dicho popular nos adentra en qué sentimos, en cuál es nuestro estado de ánimo. Si alguien quiere conocer sobre sentimientos solo tiene que observar las miradas que cruzan los abuelos con sus nietos y viceversa. La ternura, el amor profundo, el querer proteger, la felicidad en los ojos de los abuelos. La admiración, el cariño, el asombro positivo, la felicidad en los ojos de los nietos. Analizando estas miradas, ¿podemos dudar de los beneficios de estar juntos?, ¿del contacto y la convivencia entre generaciones?.

Evidentemente, los beneficios emocionales y afectivos del contacto intergeneracional son enormes, sin desventajas, sin dudas. Especialmente para las personas mayores. Pero, si me permite el lector, analizara otros beneficios que están a caballo entre lo físico, lo emocional y lo cognitivo o intelectual.

Vivir, convivir con generaciones más jóvenes reduce esa tremenda epidemia para la que nuestra sociedad no encuentra vacunas ni fármacos (no los hay, ni los habrá), la soledad. La soledad arrastra unos pésimas y contundentes problemas de salud, incluso de salud física. Junto a lo esperable, en la salud mental, en la esfera del ánimo alterado y la depresión, la soledad es fuente de problemas relacionados con el aumento y severidad de las infecciones en las personas mayores (el sistema inmune se debilita), aumenta la tensión arterial, los problemas cardíacos e incluso influye en la progresión de algunas enfermedades degenerativas del cerebro, como la enfermedad de Alzheimer. Cuando algo duele, indiscutiblemente duele, pero el dolor en compañía y, si esta es de las personas que más alegran la vida a los mayores, parecerá siempre más soportable.

Cada vez más evidencias, experiencias y estudios soportan las bondades y beneficios que aporta la convivencia intergeneracional. Beneficios en ambas direcciones. Nuestros pequeños incluyen en su escala de valores el papel de las personas mayores en nuestra sociedad, tan denostado a menudo. Reciben el conocimiento a través de la experiencia y con esa santa paciencia que suelen tener sus abuelos, los únicos capaces de saciar la curiosidad infantil. Por otro lado, como nos recuerda la Organización Mundial de la Salud, envejecer acompañado e inserto en la familia es una de las claves del envejecimiento satisfactorio o saludable.

Los que tuvimos la inmensa fortuna de convivir con nuestros abuelos y vivir y sentir con ellos solo podemos desear que los abuelos de nuestros hijos vivan mucho tiempo y lo puedan disfrutar mutuamente. Sin duda, este es uno de los mejores regalos de la vida.

José Antonio López Trigo

Médico geriatra

Preside de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).

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Frank Almonte

Su pastor personal
El pastor, Frank Almonte es un reconocido comunicador y productor de medios de comunicación cristianos de la ciudad de Nueva York, donde junto con su esposa Rosemary, han estado pastoreando el Centro Cristiano Adonai por más de veinticinco años. Es Doctor en Divinidades de la Universidad Cristiana Logos en Jacksonville, Florida y en Filosofía (PhD) de Texas University of Theology. Es también entrenador y mentor en The John Maxwell University. Su pasión por ensanchar el Reino de Dios lo ha motivado a escribir varios libros, entre ellos, Gobierno Apostólico y Riquezas de las Naciones.