La corriente «knowmada» que concilia a golpe de «click» llega para quedarse
Conciliar vida laboral, familiar y personal es uno de los deseos de muchos trabajadores en la sociedad actual. Un objetivo a lograr que cada vez cuenta con más adeptos masculinos. Así lo asegura Franck Scipion, un ingeriero industrial francés, casado con una española y que ha ocupado diversos puestos de responsabilidad digital en empresas como la Sociedad Española de Cardiología, Telefónica o Deloitte. En 2012 se quedó en paro y decidió que ya no trabajaría para otros, así que dejó de buscar empleo y creó Lifesstyle al Cuadrado, su propio negocio online con el que ayuda, además, a que los profesionales se conviertan en «knowmadas» digitales y puedan trabajar desde cualquier lugar. «Me vino la “inspiración” al poco de tener a mis mellizas. Me di cuenta de que me estaba perdiendo su infancia, un tiempo irrecuperable. Ahora soy yo quien me encargo de llevarlas al colegio. Después hago deporte y a las 10.30 de la mañana conecto mi ordenador».
Admite, sin ninguna duda, que está feliz de no perder tiempo en atascos, pero bien es cierto que reconoce que se puede correr el riesgo de quedarse aislado por no relacionarse con personas como se hace en una oficina.
Frente a los que opinan que conciliar es sinónimo de trabajar menos, Scipion piensa que están equivocados. «Trabajar en casa tiene muchas menores distracciones pero, eso sí, hay que ser muy estrictos con el horario, determinar rigurosamente a qué hora se empieza y a cuál se acaba. En mi caso, termino a las 17:30, cuando voy a por las niñas al colegio. Si no se tienen claros los horarios es posible que uno se quede enganchado todo el día y no sepa desconctar y se convieta en un auténtico esclavo, cuando lo que se trata es de conciliar trabajo y vida familiar y personal».
Se manifiesta encantado de pasar más tiempo con sus hijas. «No hacemos nada extraordinario: ir al parque, hacer los deberes, escuchar música, hablar… Compartir todos estos ratos es muy importante para mí, como padre, e imagino que para ellas y su futuro».
Cuenta que su mujer es traductora y acude cada día a un centro de trabajo, de tal manera que las tareas de casa las reparten de forma equitativa al 50 por ciento.
Insiste en que se siente orgulloso de tener más tiempo que otros padres que llegan a casa tarde y muy estresados por haber estado en un inmenso atasco. «Sería necesario que en España se fomenten más medidas para facilitar la conciliación. Animaría a los empresarios a que permitieran que sus empleados trabajaran, al menos, dos o tres días en remoto, porque mejorarían su calidad de vida, lo que repercutiría en su motivación y, por tanto, en su productividad. Estoy convencido de que la conciliación formará parte del estandar de vida del futuro porque las nuevas generaciones están siendo educados en otros modelos. Solo falta que los gestores confíen más en su gente», concluye.
«Es una gran suerte ver crecer a los tuyos»
En el círculo de amigos de Javier Gobea hay muchos empresarios «clásicos» que no entienden cómo se gana la vida y consigue clientes trabajando desde casa, solo a golpe de teclado. Gobea confiesa que trabajó como informático 11 años para la Junta de Andalucía, pero las cosas no fueron como esperaba y decidió apostar por crear su propio negocio web. Los primeros tres meses fueron muy duros. «Mi mujer me veía encerrado todo el día en una habitación y el dinero no llegaba a fin de mes. Pasado ese tiempo, el negocio empezó a dar sus frutos y pude tener un sueldo. El apoyo de mi mujer ha sido muy importante. Trabajar desde casa no quiere decir que esté disponible para cualquier cosa, y ella tenía muy claro que yo estaba trabajando. Es un concepto fundamental».
Explica que cuando emprendió el negocio, sus hijos tenían 3 y 4 años, y se mostraban siempre encantados de tener a papá en casa. «Ahora tengo una pequeña oficina en el piso de abajo porque el negocio ha crecido, mantengo más reuniones, y cuando me bajo, ellos lo ven raro. Creo que mi forma de trabajar les influirá en su forma de ganarse la vida el día de mañana cuando ellos sean trabajadores y padres de familia. Ya han comprobado que se puede compatibilizar perfectamente ambas facetas y que si he tenido que ir a ver un espectáculo de su colegio, su padre ha estado allí con ellos. Sin duda, es una fortuna poder disfrutar de mi familia de esta manera», apunta muy orgulloso.
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