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Frank Almonte

Espina penetrante

La espina me pinchó el dedo índice y me salió sangre. Instintivamente, retraje la mano, mientras gritaba y me quejaba. Pero no debería haberme sorprendido: tratar de podar sin guantes un arbusto espinoso era la receta exacta para lo que acababa de suceder.

Tanto el dolor como la sangre demandaron atención, y mientras buscaba una venda, inesperadamente, me encontré pensando en mi Salvador. Después de todo, los soldados lo forzaron a ponerse una corona toda de espinas (Juan 19:1-3). Si una sola espina duele mucho —pensé—, ¿cuánta más agonía infligiría una corona entera de espinas? Y esto fue solo una pequeña porción del dolor físico que sufrió Jesús. Un látigo azotó su espalda; clavos perforaron sus muñecas y tobillos; una espada traspasó su costado.

Pero Jesús también soportó dolor espiritual. Isaías 53:5 afirma: «Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él». Esta «paz» de la que habla Isaías es otra manera de referirse al perdón. Jesús dejó que lo traspasaran —con una lanza, unos clavos y una corona de espinas— para traernos paz espiritual con Dios. Su disposición a morir por nosotros abrió el camino para relacionarnos con su Padre. Y lo hizo por ti y por mí.

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados… (v. 5). Descargar MP3

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Frank Almonte

Su pastor personal
El pastor, Frank Almonte es un reconocido comunicador y productor de medios de comunicación cristianos de la ciudad de Nueva York, donde junto con su esposa Rosemary, han estado pastoreando el Centro Cristiano Adonai por más de veinticinco años. Es Doctor en Divinidades de la Universidad Cristiana Logos en Jacksonville, Florida y en Filosofía (PhD) de Texas University of Theology. Es también entrenador y mentor en The John Maxwell University. Su pasión por ensanchar el Reino de Dios lo ha motivado a escribir varios libros, entre ellos, Gobierno Apostólico y Riquezas de las Naciones.