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Frank Almonte

El ruego de un ciego

Hace unos años, un compañero de viaje observó que me costaba ver objetos a la distancia. Lo que hizo fue sencillo pero revelador. Se sacó los anteojos y me dijo: «Prueba con esto». Cuando me los puse, me sorprendió que se me aclarara la visión. Al tiempo, fui a un oculista que me recetó anteojos.

La lectura de hoy presenta a un hombre que no podía ver. Vivir en completa oscuridad lo había obligado a mendigar. Sin embargo, había escuchado sobre Jesús, el conocido maestro y hacedor de milagros. Así que, cuando el itinerario de viaje de Jesús lo llevó donde estaba sentado aquel ciego, este se llenó de esperanza. Le dijo: «¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!» (v. 38). Aunque no podía ver físicamente, tenía una perspectiva espiritual de la verdadera identidad de Jesús. Impulsado por su fe, «clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!» (v. 39). ¿Cuál fue el resultado? Su ceguera fue resuelta, y él bendijo a Dios porque podía ver (v. 43).

En momentos de oscuridad, ¿a quién o a qué recurres? Las recetas de anteojos ayudan a mejorar la visión, pero es el toque misericordioso de Jesús, el Hijo de Dios, lo que lleva a las personas de la oscuridad espiritual a la luz.

… ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! (v. 38). Descargar MP3

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Frank Almonte

Su pastor personal
El pastor, Frank Almonte es un reconocido comunicador y productor de medios de comunicación cristianos de la ciudad de Nueva York, donde junto con su esposa Rosemary, han estado pastoreando el Centro Cristiano Adonai por más de veinticinco años. Es Doctor en Divinidades de la Universidad Cristiana Logos en Jacksonville, Florida y en Filosofía (PhD) de Texas University of Theology. Es también entrenador y mentor en The John Maxwell University. Su pasión por ensanchar el Reino de Dios lo ha motivado a escribir varios libros, entre ellos, Gobierno Apostólico y Riquezas de las Naciones.