El rostro de nuestro Padre
Recuerdo el rostro de mi padre. Era difícil de leer. Era un hombre bondadoso, pero estoico y reservado. Cuando era pequeño, solía mirar su cara en busca de una sonrisa u otra muestra de afecto. Nuestros rostros nos «delatan»: un ceño fruncido, una mirada hosca, una sonrisa o unos ojos arrugados revelan lo que sentimos por los demás.
Fuente
