top

Frank Almonte

El primer animal que dejó un fósil en la Tierra

Esta extrañísima criatura, una especie de alfombra de baño con segmentos en forma de costilla que alcanzaba casi el metro y medio de longitud, ha sido considerada durante mucho tiempo uno de los mayores misterios de la paleontología. Con aspecto de haber llegado de otro planeta, Dickinsonia vivió en el período Ediacárico, hace 558 millones de años, justo antes de la explosión del Cámbrico, el momento en la historia de la Tierra en el que la vida animal se diversificó de forma extraordinaria. Pero la auténtica identidad de este organismo ha resultado un enigma durante décadas. Los científicos no se ponían de acuerdo para darle un lugar en el árbol de la vida: ¿Se trataba de un hongo, un gusano plano, una ameba unicelular gigante, un experimento fallido de la evolución o un animal marino?

Recreación de Dickinsonia – ANU

Ahora, investigadores de la Universidad Nacional de Australia (ANU) han identificado a
Dickinsonia
como un animal, el primero que dejó un fósil en el registro geológico, según revelan en la revista «Science». La clave son unas moléculas de colesterol, un tipo de grasa distintiva de la vida animal, milagrosamente conservadas en ejemplares fósiles de la remota costa del Mar Blanco, uno de los más fríos del mundo, en el noroeste de Rusia.

Los científicos creen que los primeros animales del planeta surgieron mucho antes, hace unos 800 millones de años. «Pero esos seres debieron de ser muy pequeños, similares a esponjas, y no dejaron fósiles», explica a ABC Jochen Brocks, profesor de la Escuela de Ciencias de la Tierra en ANU. Otras criaturas más grandes y más antiguas que Dickinsonia, de hace 570 millones de años y pertenecientes como ella a lo que se conoce como biota del período Ediacárico, sí lo hicieron, «pero todavía no sabemos lo que son. Tal vez fueron animales, tal vez no», puntualiza el científico.

«Santo Grial» de la paleontología

Los acantilados del Mar Blanco – I.B./ANU

Fue Ilya Bobrovskiy, estudiante de doctorado en ANU, quien dio con los fósiles del estudio en el litoral del Mar Blanco. Su recuperación fue toda una aventura. Además acceder en helicóptero, los fósiles estaban ubicados en medio de unos acantilados de entre 60 y 100 metros de altura, por lo que el investigador tuvo que colgarse del borde con cuerdas, y excavar y lavar enormes bloques de piedra arenisca una y otra vez hasta encontrar lo que estaba buscando.

El esfuerzo mereció la pena. A diferencia de otros fósiles de Dickinsonia desenterrados de lugares que soportan mucho calor y han sido erosionados, como los de algunos yacimientos australianos, estos contenían una valiosísima materia orgánica preservada desde hace cientos de millones de años. Bobrovskiy analizó su interior y encontró abundantes moléculas de colesterol.

«Cuando Ilya me mostró los resultados, simplemente no podía creerlo -reconoce Brocks-, pero también vi su importancia de inmediato». Según el investigador, la grasa confirma que Dickinsonia es «el animal fósil más antiguo conocido y resuelve un misterio de décadas que ha sido el Santo Grial de la paleontología». Además, el hallazgo «demuestra que los animales eran grandes y abundantes hace 558 millones de años, millones de años antes de lo que se pensaba».

Dickinsonia tiene la llave entre el viejo mundo dominado por las bacterias y el mundo de los animales grandes que surgió durante la explosión cámbrica. «Probablemente yacía en el fondo de aguas marinas poco profundas y se alimentaba de esteras microbianas (de algas y cianobacterias), pero se desconoce si tenía boca y tripa o simplemente absorbía la comida a través de su piel», señala Brocks. «Existe alguna evidencia de que podía mudarse a un lugar nuevo en busca de alimento», añade. Lo que está claro, asegura, es que no puede compararse con ninguna criatura viva actual.

Fósil de Dickinsonia

ANU

Fuente

قالب وردپرس

Post a Comment

Frank Almonte

Su pastor personal
El pastor, Frank Almonte es un reconocido comunicador y productor de medios de comunicación cristianos de la ciudad de Nueva York, donde junto con su esposa Rosemary, han estado pastoreando el Centro Cristiano Adonai por más de veinticinco años. Es Doctor en Divinidades de la Universidad Cristiana Logos en Jacksonville, Florida y en Filosofía (PhD) de Texas University of Theology. Es también entrenador y mentor en The John Maxwell University. Su pasión por ensanchar el Reino de Dios lo ha motivado a escribir varios libros, entre ellos, Gobierno Apostólico y Riquezas de las Naciones.