Cómo evitar «entrar al trapo» en las comidas navideñas
Que las reuniones navideñas no están siempre asociadas a la armonía y la paz es evidente cuando comienza muchas sobremesas. Los centros Nascia han elaborado una lista de los temas de conversación que más estrés provocan en las reuniones navideñas.
Y cómo no, la política es el mejor ejemplo de cómo la tensión sube en cada debate que surge en los hogares relacionados con este tema. La defensa de los ideales políticos y las noticias que se han producido durante el año tienen en las reuniones navideñas un punto de desencuentro. Especialmente con las personas que menos feeling se tiene.
El estrés en este debate surge por la tensión a la que se llega y que, en muchos casos, se lleva la causa política como algo personal. Se incrementan las pulsaciones, el cuerpo evalúa como «amenaza» esta situación y el ritmo cardíaco se altera. Todos ellos, síntomas claros de estrés.
El fútbol también es otro tema recurrente en las comidas y cenas navideñas. También es un punto de desencuentro entre familiares seguidores de equipos rivales y las discusiones están servidas especialmente cuando se mezcla también el deporte con política.
Es otra de las formas en las que el estrés del aficionado se muestra y que no sólo aparece en los partidos de su equipo. Hacer de un tema como el fútbol algo personal es lo que lleva a tensas discusiones que inevitablemente elevan el nivel de estrés.
No es la primera ni la última ocasión en las que los dolores de cabeza hacen acto de presencia tras acalorados debates sobre el mundo del fútbol. Es otro de los síntomas de la presencia de estrés.
También el trabajo, además de ser una preocupación, es un tema de acalorado debate. Siempre surgen las comparaciones entre profesiones, horarios y salarios, además del debate de las condiciones laborales entre mujeres y hombres.
La presencia del estrés laboral hace que además estas conversaciones sean más acaloradas puesto que salen a flote síntomas relacionados como la irascibilidad, irritabilidad, etc. Normalmente los adultos entre 30 y 55 años son los que más se estresan con los debates navideños aunque también es cierto que cada vez más jóvenes se incorporan a estas conversaciones y notan sus efectos estresantes.
«No entrar al trapo»
La psicóloga de Blua de Sanitas, María García Salinas, señala que, en ocasiones «en las reuniones familiares y/o sociales pueden coincidir personas con conflictos no resueltos entre sí lo que puede provocar un aumento exponencial de las discusiones». Sin embargo, esto no tiene por qué pasar. El ambiente festivo y navideño también «puede favorecer una resolución de conflictos y un acercamiento de posturas. Ya que se promueven valores positivos como la amistad, el amor y la generosidad», concluye la psicóloga.
Para conseguir este objetivo o, al menos, evitar enfrentamientos durante las fiestas, esta psicóloga añade algunos consejos para disfrutar de unas navidades en familia sin discusiones:
• Poner el foco en lo realmente importante. «Mi recomendación para las fiestas es intentar centrarse en el objetivo de estas reuniones, que suele ser el compartir tiempo y vivencias con nuestros seres queridos», explica la psicóloga.
• Positividad. Para la psicóloga, es importante «activar nuestro yo más compasivo y focalizar nuestra atención en los aspectos positivos de la reunión o el tiempo juntos». Así, será más sencillo esquivar los posibles conflictos.
• No entrar en el trapo. No siempre es fácil, pero, «si se empieza hablar de algún tema que nos resulta controvertido o complicado, la recomendación es intentar reconducir la conversación hacia otras áreas», comenta María García. Se pueden utilizar frases como «por favor, preferiría que hablásemos de otro tema esta noche, ya que para mí es incómodo y ahora prefiero que nos centremos en disfrutar. Si os parece podemos retomarlo en otro momento», para reconducir la conversación hacia otros temas más optimistas.
• Evitar temas conflictivos. La psicóloga de Sanitas recomienda prescindir de aquellos temas que nos afecten demasiado. «Siempre se suele decir que es mejor no hablar de política, religión y dinero», comenta María García, pero hay que evitar también temas que nos resulten conflictivos «bien porque consideremos que nuestras opiniones pueden ser controvertidas o bien porque nos generen dificultades para gestionarlos, lo que deriva en discusiones», concluye.
• Evitar volver al pasado. «Es importante no volver al pasado de forma recurrente, intentando evocar o revivir antiguas rencillas o discusiones», argumenta la psicóloga. Siempre es más aconsejable, para disfrutar de la velada, centrarse en el momento presente. «No se trata de no hablar de las cosas importantes, sino de hacerlo en el momento adecuado, cuando realmente se puedan discutir y valorar los diferentes puntos de vista», finaliza la psicóloga.
• Buscar tiempo a solas en pareja. Dado que muchas veces la obligación de pasar tiempo juntos puede aumentar la tensión, es aconsejable que también se hagan actividades a parte del resto de la familia para tener tiempo propio o en pareja. María García recomienda «salir a dar un paseo, esto disminuirá la presión y sensación de obligación».
• Planificar. Conviene «tener establecido quién se ocupará de qué cosas y cuándo», explica la psicóloga. Para ello, es importante distribuir las tareas y que todas las personas se impliquen en la organización de las comidas y las reuniones de forma similar.
• Moderar el consumo de alcohol: se trata de un desinhibidor puede fomentar el que las personas «no se regulen a la hora de abordar o gestionar sus emociones y malestar». Por lo tanto, es importante moderar su consumo, además de por aspectos tan básicos como la salud, también para evitar discusiones.
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