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Frank Almonte

¡Calla, alma mía!

Imagina a un padre o una madre con el dedo extendido sobre su nariz y su boca, tranquilizando a su hijo con palabras suaves: «shhh… está todo bien». El gesto y las palabras sencillas buscan consolar y tranquilizar al pequeño en su descontento, incomodidad o dolor. Escenas como esta son universales y constantes, y casi todos hemos dado o recibido tales expresiones de amor. Esta es la imagen que me viene a la mente cuando medito en el Salmo 131:2.

El lenguaje y la cadencia de este salmo sugieren que David había experimentado algo que lo llevó a una profunda reflexión. ¿Alguna vez enfrentaste una decepción, derrota o fracaso que te impulsaron a orar con intenso recogimiento? ¿Qué haces cuando las circunstancias te abruman, cuando repruebas un examen, pierdes un trabajo o terminas una relación? David derramó su corazón ante el Señor, mientras escudriñaba y evaluaba con sinceridad su alma (Salmo 131:1). Al calmarse ante sus circunstancias, su satisfacción fue como la de un niñito que se tranquiliza por el solo hecho de estar con su mamá (v. 2).

Las circunstancias de la vida cambian, y a veces, nos aplastan. No obstante, podemos sentirnos esperanzados y contentos al saber que hay Alguien que prometió no dejarnos ni abandonarnos nunca. Podemos confiar plenamente en Dios.

… he acallado mi alma… (v. 2). Descargar MP3

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Frank Almonte

Su pastor personal
El pastor, Frank Almonte es un reconocido comunicador y productor de medios de comunicación cristianos de la ciudad de Nueva York, donde junto con su esposa Rosemary, han estado pastoreando el Centro Cristiano Adonai por más de veinticinco años. Es Doctor en Divinidades de la Universidad Cristiana Logos en Jacksonville, Florida y en Filosofía (PhD) de Texas University of Theology. Es también entrenador y mentor en The John Maxwell University. Su pasión por ensanchar el Reino de Dios lo ha motivado a escribir varios libros, entre ellos, Gobierno Apostólico y Riquezas de las Naciones.