EL SACERDOCIO PERFECTO
EL SACERDOCIO PERFECTO
¿Por qué no se alcanzan las promesas? Esta es la pregunta que muchos se hacen. Sencillamente, las promesas no se alcanzan por no tener en orden los principios que Dios ha establecido. Se ha mezclado el sacerdocio nuevo con el viejo y esto ha causado mucha confusión hoy en día.
En el libro de Hebreos capítulo cinco versículo diez se nos dice claramente que Jesús es ahora nuestro Sumo Sacerdote, elegido por Dios para darle fin a todos aquellos sacrificios de animales los cuales no tenían la capacidad de limpiarnos completamente del pecado. Cada año se hacía memoria de los pecados del pueblo porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no era suficiente para redimirlos. Sin embargo, JESUCRISTO derramó su sangre una sola vez en la cruz y este sacrificio perfecto quitó todos nuestros pecados. Si seguimos valiéndonos de ritos y ceremonias para entrar en su presencia simplemente estaremos bajando a Jesús de la cruz e invalidando su sacrificio y por ende desechando sus promesas.
Cristo en su nuevo sacerdocio –eterno- le dio inicio a un nuevo pacto el cual está repleto de nuevas promesas. Y, ¿quién es el que se apodera de todas las promesas que Dios le hizo a su pueblo? El dueño de las promesas, es aquel que sabe que Jesucristo es el sumo sacerdote para siempre, establecido según el orden de Melquisedec (ver Hebreos 7:20) y quien está sentado a la diestra de Dios Padre (Hebreos 1:3).
Dios anda detrás de aquel que ha creído en Jesucristo. La Palabra de Dios dice que estas bendiciones seguirán a aquellos quienes han puesto su fe en Jesucristo. Yo creo que tarde o temprano, y eso lo puedo decir proféticamente, que todas las promesas, la bendiciones, y las grandes maravillas que Dios ha prometido, van a caer sobre ti muy pronto; siempre y cuando estés en Cristo, nuestro perfecto Sumo sacerdote.