¿Por qué es Dios tan intolerante con el pecado?
¿Por qué es Dios tan intolerante con el pecado? Porque él no quiere tener una pobre calidad de comunión con sus hijos. El hombre fue creado para vivir en perfecta unión con Dios, estar de acuerdo con él, depender de él y vivir por él.
Como hijos de Dios nuestro perdón y limpieza no dependen de nuestra memoria, o confesión sino de la obra perfecta de la cruz.
La sangre derramada en la cruz te limpio y te perdonó de una vez y para siempre y no necesita ser derramada otra vez, porque tu cometiste un pecado. Eres libre no porque repites lo que hiciste mal sino porque estás de acuerdo con Dios que no actuaste o estas actuando según tu nueva naturaleza.
Cualquier sistema, que no considera el
sacrificio de “una vez y para siempre” esta intrínsecamente defectuoso.
Seamos honestos con nuestras luchas, pero estemos claros sobre lo que Dios logro en la cruz con la muerte de su hijo.
Los católicos van a los sacerdotes y los evangélicos apelan su caso directamente a Dios. Uno cree que otro hombre le confiere el perdón y el otro asegura que si lo hace con dolor y sinceridad Dios lo perdonara. Lo que Dios quiere que tu reconozcas es que “ya todo está consumado” te pongas de acuerdo con El (confieses) y experimentes una verdadera
“metanoia”.
Solo esto te hará apartarte del pecado, y tus motivaciones no es “sentir algo” que se recibe por fe a pesar de lo que puedas estar sintiendo.
Por supuesto que sentimos pesar, tristeza, lamento cuando pecamos, eso es normal y se espera. Debe preocuparnos cuando un creyente no se siente mal porque ha pecado. Hay una tristeza que produce arrepentimiento para salvación.
2 Corintios 7:10
Porque la tristeza que según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.
La tristeza ocurre porque el creyente no está viviendo según su nueva naturaleza que está diseñada para la obediencia, amor y buenas obras. Estamos diseñados para algo mucho más grande y esto es manifestar la vida de Cristo en nosotros.
¿Contra qué estas tu luchando? ¿Qué hábitos, comportamientos, debilidades y vicios no has podido vencer?
Qué te parece si en vez de estar hablándole a Dios sobre tus pecados, le hablas a tu pecado sobre lo que Dios ha hecho en la cruz.
Ya Dios trato con el pecado una vez y para siempre.
