Qué nos puede hacer sospechar de esta complicación
La realidad es que, en una persona afectada con dislexia «hay que respetar el proceso de maduración, hasta los 7 años no se puede hacer un diagnóstico certero», cuenta Rosa García Bermejo, orientadora del colegio Sagrado Corazón (Madrid). Esto es así, explica, «porque es en la etapa de Educación Primaria donde llega el momento en el que se consolida la adquisición del proceso de lecto-escritura, y se hace más evidente este problema en el aula.
Infantil (3-5 años)
— Con frecuencia manifiestan dificultad en la memoria auditiva (números, abecedario, colores, formas, tamaño, posiciones…), la ejecución es más lenta si se compara con el resto de sus compañeros…
— A veces, presentan inmadurez en alguno de estos aspectos del lenguaje, como la pronunciación, estructuración de frases, comprensión, vocabulario…
— Competencia fonológica. Dificultad para rimar, por ejemplo, para encontrar la rima correcta en canciones infantiles.
— Pueden tener problemas de percepción y torpeza visual.
— Problemas conductuales. Debido a la frustración, puede aumentar la falta de atención y aumenta la actividad e impulsividad.
— Pero, pese a que son muchos los síntomas que podrían hacer sospechar a un profesor de que un alumno padece esta dificultad de aprendizaje, todavía no es posible hacer un diagnóstico, porque hay que respetar el ritmo de maduración del niño.
Primaria (6-12 años)
— Competencia fonológica y léxica. Dificultad para conectar letras con sonidos.
— Competencia sintáctica y ortográfica: errores gramaticales y ortografía deficitaria.
— Comprensión lectora. Problemas al recordar los detalles leídos. Dificultades en la comprensión de oraciones largas.
— Errores en lectura y escritura. Audición, omisión, sustitución, y trasposición de letras, números y palabras.
— Habilidades no lingüísticas: puede presentar dificultades en las matemáticas.
— Problemas conductuales debido a la desmotivación, déficit de atención, ansiedad…
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No tiene que ver con el cociente intelectual
La dislexia, insiste la investigadora Luz Rello, «no está relacionada con la inteligencia general, ni con el resto de áreas cognitivas. Esto puede que al niño le cueste entenderlo y que no lo crea, pero se le puede explicar que está demostrado con estudios que tienen en cuenta a miles de personas». «Existen afectados con dislexia con diferentes cocientes intelectuales (CI). De hecho, los profesionales suelen aplicar para sus diagnósticos de dislexia un test de inteligencia para descartar otras posibles causas, pero es verdad que un niño con dislexia puede parecer, pero solo parecer, menos inteligente, porque la lectura y la escritura están presentes en cualquier proceso de aprendizaje», explica esta investigadora.
«Si el niño presenta inteligencia normal o superior, pero no logra las habilidades lingüísticas de lectura, escritura y ortografía en consonancia con su edad y sus habilidades intelectuales, es decir, suspende… tiene posibilidades de tener dislexia, y entonces deberían saltar las alarmas que nos lleven a realizar al niño los test específicos del lenguaje», añade. Las dificultades de lectura «no pueden explicarse por el CI, sino por un patrón de actividad cerebral diferente. Y con el trabajo y la ayuda suficiente, se supera», insiste la fundadora de Changedyslexia.com.
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