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Frank Almonte

Cómo puedes saber si tu hijo tiene problemas de vista

Existen algunos problemas que solo pueden ser tratados durante la infancia o como mucho en la adolescencia, y que de no hacerse pueden desencadenar en otros mayores. El realizar un diagnóstico precoz en niños va a ser determinante para que, en caso de existir un defecto ocular, este pueda ser corregido a tiempo y evite el dejar secuelas en la edad adulta.

Siempre hay que recalcar, cuando se habla de temas de salud, la enorme importancia que tiene la prevención. Los adultos serán los responsables de realizar la labor de prevención en nuestros hijos, hasta que ellos puedan encargarse de su propia salud. Educarlos en cuidar su salud, tanto ocular como visual, es una importante labor en la que merece la pena que invirtamos nuestro tiempo y nuestra energía.

Es en los primeros años de nuestra vida en los que desarrollamos nuestra visión, por ello que sea vital su cuidado y las frecuentes revisiones llevadas a cabo por profesionales, según apunta la doctora Lourdes Jordano desde Top Doctors.

Cerca de un 20% de los niños presentan algún problema de visión. Estas revisiones deben efectuarse de forma periódica sin esperar señales de alarma por parte del niño, ya que en muchos casos estos no son conscientes de estar padeciendo algún problema en su visión. Un niño normal debería llegar al 100% de su capacidad de visión cuando tiene entre 5 y 6 años de edad.

Problemas frecuentes en niños y cómo saber que no ven bien
Como patologías más frecuentes en la visión de los niños nos encontramos: la miopía, hipermetropía, estrabismo y ambliopía.

El estrabismo supone que la alineación de un ojo no es correcta con respecto al otro, con lo que se impide que la mirada se fije con los dos ojos, disminuyendo la capacidad de percibir la profundidad o estereopsis. Es reversible en la infancia o, incluso, en la adolescencia con las medidas terapéuticas adecuadas. De no tratarse puede pasar a ambliopía, también conocida como «ojo vago», que va a provocar una disminución de la agudeza visual.

Podemos detectar que un niño no ve bien por las siguientes señales:

— Cuando trata de leer, se acerca o aleja en exceso del papel.

— Enrojecimiento ocular.

— Se frota los ojos frecuentemente.

— Padece dolores de cabeza.

— Entorna las ojos para fijar la vista.

— Le molesta la luz del sol y/o le cuesta adaptarse cuando hay menos luz.

Salud visual de los niños: qué se puede hacer
Es cierto que hay problemas visuales que se heredan. Si el padre padece miopía y la madre también, es muy posible que el niño herede esta patología. Pero hay algunas cosas que podemos hacer para que estas patologías no lleguen a aparecer o no vayan a más en el caso de que nuestro hijo padezca de alguna dolencia.

Tener cuidado con el sol. Es importante el uso de gafas de sol en todas las edades, siendo el cristal de buena calidad y con certificado de la UE. Cómo es lógico, no se aconseja mirar al sol directamente y de forma prolongada.

Para ver la televisión y utilizar otro tipo de pantallas como los ordenadores, es importante mantener la vista a una distancia prudencial y tener alguna otra fuente de luz, no solo la que produce la propia pantalla. También es importante, sobre todo en pantallas tipo ordenadores, realizar descansos con frecuencia.

El cloro de las piscinas es un irritante para los ojos, por ellos es aconsejable aclararse bien la cara después del baño, no abrir los ojos debajo del agua y utilizar gafas de natación homologadas.

Para estudiar o leer, se debe tener una buena luz y tratar de no forzar nunca la vista, así como evitar las sombras y una buena postura de estudio.

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Frank Almonte

Su pastor personal
El pastor, Frank Almonte es un reconocido comunicador y productor de medios de comunicación cristianos de la ciudad de Nueva York, donde junto con su esposa Rosemary, han estado pastoreando el Centro Cristiano Adonai por más de veinticinco años. Es Doctor en Divinidades de la Universidad Cristiana Logos en Jacksonville, Florida y en Filosofía (PhD) de Texas University of Theology. Es también entrenador y mentor en The John Maxwell University. Su pasión por ensanchar el Reino de Dios lo ha motivado a escribir varios libros, entre ellos, Gobierno Apostólico y Riquezas de las Naciones.