A donde sea
Mientras echaba un vistazo a las viejas fotografías de mi boda, mis dedos se detuvieron en una de mi esposo y yo, recién declarados «Sr. y Sra.». Mi entrega a él se revelaba en mi expresión. Iría a donde sea
No te apresures
«Ya mismo, elimina la prisa». Cuando dos amigas me repitieron ese dicho del sabio Dallas Willard, supe que debía pensarlo. ¿En qué estaba dando vueltas, malgastando el tiempo y las energías? Más importante aun, ¿en qué me estaba apresurando, sin
No importa el origen
«¿De dónde eres?». A menudo, usamos esta pregunta para conocer a alguien. Pero, para muchos, la respuesta es complicada. A veces, no queremos dar todos los detalles. En el libro de Jueces, es probable que Jefté no haya querido responder
Solamente un segundo
Los científicos son bastante exigentes respecto al tiempo. A finales de 2016, la gente del Centro de Vuelos Espaciales Goddard, en Maryland, Estados Unidos, agregó un segundo al año. Si te pareció que el año duró un poquito más de
Razón para cantar
Cuando yo tenía trece años, mi escuela exigió que se tomaran cuatro cursos exploratorios: economía del hogar, arte, coro y artesanía en madera. El primer día de coro, la profesora hizo pasar a cada alumno al lado del piano para
En nuestras tormentas
El viento rugía, los relámpagos encandilaban, las olas golpeaban. Pensé que moriría. Mis abuelos y yo estábamos pescando en un lago, pero nos habíamos quedado demasiado tiempo. Cuando el sol se puso, una rápida borrasca se desató sobre nuestro pequeño
Cuando uno sufre, todos sufren
Cuando un compañero de trabajo avisó que no vendría debido a un dolor terrible, todos nos preocupamos. Después de ir al hospital y de un día de reposo, volvió a trabajar y nos mostró la causa del dolor: un cálculo
¿Hasta cuándo?
En el clásico de Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas, Alicia pregunta: «¿Cuánto es para siempre?», a lo que el Conejo Blanco responde: «A veces, es solo un segundo». Así fue como me pareció el tiempo cuando murió
Solo con oración
Mi amiga me llamó una noche, tarde, durante su tratamiento contra el cáncer. Angustiada por su llanto descontrolado, pronto sumé mis propias lágrimas y una oración silenciosa: Señor, ¿qué puedo hacer? Sus gemidos me partieron el corazón. No pude detener
Fortaleza en el sufrimiento
Cuando Sammy, de dieciocho años, recibió a Jesús como Salvador, su familia, de una fe diferente, lo rechazó. Pero otra comunidad cristiana lo recibió, alentándolo y financiando sus estudios. Posteriormente, cuando su testimonio se publicó en una revista, la persecución